jueves, 19 de noviembre de 2015

El medio ambiente aporta un valor añadido al turismo

El turismo de naturaleza en España cada día tiene una demanda mayor y que la protección y conservación de nuestras costas, espacios naturales y cuencas hidrográficas atraen a cada vez más visitantes y generan más empleo.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Pablo Saavedra ha emplazado al sector turístico a colaborar para concertar los intereses ambientales y económicos, conciliar la voluntariedad con la mejora de la sostenibilidad de las actividades turísticas en el medio natural y fomentar la coordinación con los gestores locales de los espacios de la Red Natura 2000.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Pablo Saavedra, ha inaugurado hoy el VIII Foro para la Sostenibilidad del Turismo en España-FUTURALIA 2015, en donde ha destacado que “la integración del medio ambiente aporta un valor añadido a la actividad turística”.

Saavedra ha intervenido en este foro empresarial que es un referente en el debate sobre sostenibilidad y responsabilidad ambiental  en su  objetivo de sensibilizar a los empresarios y profesionales del sector turístico acerca de su papel en la conservación del medio ambiente.

En este marco, y sobre el modelo turístico español, Saavedra ha afirmado que “puede completarse con el turismo de naturaleza, un turismo que cada día tiene una demanda mayor en nuestro país” como demuestran los datos, entre ellos que hay 35 millones de pernoctaciones al año para el turismo de naturaleza y 600.000 turistas internacionales nos visitan por nuestro turismo de montaña.  

“La protección y conservación de nuestras costas, nuestras cuencas hidrográficas y nuestros espacios naturales, como los Parques Nacionales, atraen cada vez más turistas y generan cada día más empleo”, ha explicado Saavedra.

En este punto ha destacado la puesta en marcha de iniciativas que están permitiendo, en los últimos años, el desarrollo de actividades económicas en nuestro país respetuosas con el medio ambiente y la creación de empresas sostenibles.

LA BIODIVERSIDAD MÁS IMPORTANTE DE EUROPA

El secretario de estado de Medio Ambiente ha asegurado que nuestro país atesora “la biodiversidad más rica y diversa de Europa Occidental, lo que constituye un patrimonio natural de valor incalculable”.

En este sentido, Saavedra ha aportado las cifras que así lo acreditan, como que ocho de cada diez plantas y la mitad de las especies de fauna inventariadas en la UE habitan en España y que nuestro país cuenta con 1.400 Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) y casi 600 Zonas de Especial Conservación para las Aves (ZEPA), cubriendo más del 27% del territorio. “Somos los que más contribuimos a la conservación de la biodiversidad europea”, ha resaltado.

RED NATURA 2000, UN VALOR AÑADIDO A LA ACTIVIDAD TURÍSTICA

Sobre el valor añadido que la integración del medio ambiente aporta a la actividad turística, Saavedra ha enumerado aspectos como los sistemas de gestión ambiental integrada, la certificación ambiental de productos utilizados bajo estándares de calidad internacional  y la utilización racional del agua y la energía, que se han incorporado con fuerza a todos los subsectores del turismo español, por lo que, ha valorado, “debemos avanzar en esta línea para que todo el ciclo de vida del servicio ofrecido se realice minimizando su impacto y la huella ecológica turística”.

Para finalizar, el secretario de Estado de Medio Ambiente ha emplazado al sector turístico a colaborar para concertar los intereses ambientales y económicos, conciliar la voluntariedad con la mejora de la sostenibilidad de las actividades turísticas en el medio natural y fomentar la coordinación con los gestores locales de los espacios de la Red Natura 2000 , teniendo que en cuenta, como ha advertido el secretario de Estado que “el 21% de los ciudadanos europeos dan importancia a  esta Red a la hora de elegir su destino turístico”.

Fuente: Magrama


18/11/2015
ESPAÑA

viernes, 6 de noviembre de 2015

Atacama un desierto bacteriano

La estructura que tienen algunas rocas del desierto de Atacama (Chile) permite la existencia de ecosistemas complejos en su interior, según un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Para protegerse de los rayos ultravioletas las algas producen carotenoides y las cianobacterias escitonemina, sustancias que podrían usarse para desarrollar protectores solares. 



Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han descubierto cómo algunas rocas del desierto de Atacama (Chile), el lugar más seco y más irradiado por el sol del planeta, tienen una arquitectura que las hace habitables. “Arquitectura habitable es el término que hemos escogido para para definir la estratificación interna de las rocas que hace posible la vida de algas y cianobacterias”, explica el investigador del MNCN Jacek Wierzchos. 

Esta ‘arquitectura habitable’ permite que haya varios ecosistemas microbianos colonizando el interior de una misma roca como estrategia de supervivencia en un ambiente extremadamente árido e irradiado.

“Es como si las rocas fueran edificios perfectamente acondicionados a las necesidades de sus habitantes, algas y cianobacterias”, dice Carmen Ascaso
Los microorganismos endolíticos, que viven dentro de las rocas, necesitan muy pocos recursos para sobrevivir. Son los únicos capaces de evitar condiciones extremas como las que se dan en el desierto de Atacama. 

“Gracias a esta investigación hemos demostrado por primera vez la presencia de vida endolítica estratificada dentro de las rocas. Los microorganismos se distribuyen a diferentes profundidades dentro de la roca, dando lugar a ecosistemas complejos”, explica Wierzchos.

“Es como si las rocas fueran edificios perfectamente acondicionados a las necesidades de sus habitantes, algas y cianobacterias”, aclara la investigadora del MNCN Carmen Ascaso, que también firma el artículo.

Las rocas compuestas de yeso que se describen tienen una capa externa que actúa como una carcasa que permite que la escasa agua atmosférica se filtre al interior pero dificulta su evaporación. 

Dentro de la roca, en la parte superior, o criptoendolítica, se acumula vapor de agua mientras en la inferior, o hipoendolítica, se acumula agua líquida. Así, en la parte superior se crea un ambiente apto para las algas, mientras en la parte inferior se acomodan las cianobacterias.

Estos son los dos microhábitats de la roca que más luz reciben, la primera por radiación directa y la segunda por difusión de la luz reflejada en el suelo. En el estrato intermedio, si aparecen acumulaciones de sepiolita (mineral que absorbe el agua), también encontramos cianobacterias.

Dado que el nivel de radiación en Atacama es muy elevado, tanto las algas de la zona superior como las cianobacterias que se alojan cerca del suelo necesitan protegerse del exceso de rayos ultravioletas. Las primeras lo hacen produciendo carotenoides, mientras las segundas producen escitonemina, un pigmento orgánico que todavía no se ha logrado sintetizar.

“Quizá estas estrategias para crear protectores solares naturales nos puedan servir para desarrollar aplicaciones biotecnológicas”, apuntan los investigadores.

Explorando los límites de la vida

Anualmente en la parte estudiada del desierto de Atacama caen al año alrededor de 27 litros de lluvia por metro cuadrado, la mitad del agua que cae en el desierto de Mojave,  Valle de la Muerte (EE.UU.). Es además el lugar de la Tierra que más radiación solar soporta.

El desierto de Atacama es el lugar de la Tierra que más radiación solar soporta
Estos datos lo convierten en lugar más seco e irradiado del planeta, un laboratorio natural para explorar los límites de la vida y las estrategias de los microorganismos para adaptarse a ambientes extremos. De hecho, este grupo de investigadores, que lleva años estudiando microorganismos endolíticos en los desiertos, colabora en el proyecto Habitable Worlds Program 2015 que coordina la NASA y donde uno de los objetivos es caracterizar la vida microbiana en ambientes extremos terrestres análogos de Marte.

Imre E. Friedmann con su esposa Roseli Ocampo fueron los pioneros en  hallar e investigar los microorganismos dentro de las areniscas de la Antártida. Al principio sus estudios no tuvieron mucha repercusión en el mundo científico hasta que en 1976, a través de un artículo en Science, pusieron en duda los primeros resultados de la sonda Viking enviada a Marte en el mismo año.
Los datos obtenidos por la sonda indicaban que no había vida en el planeta rojo. Sin embargo, los experimentos llevados a cabo por la Viking en Marte  fueron realizados también  en las areniscas de los Valles Secos de la Antártida y tampoco detectaron la presencia de comunidades microbianas pese a que estas comunidades existen en los Valles Secos.

En la actualidad los miembros del Grupo EcoGeo (Ecología Microbiana y Geomicrobiología del Sustrato Lítico) del MNCN C. Ascaso, A. de los Ríos y J. Wierzchos, siguen realizando estudios en los desiertos más hostiles del planeta para caracterizar la vida microbiana.   


Fuente: MNCN-CSIC-SINC  redaccion@ambientum.com 

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